La estancia ha sido un regalo. El apartamento es un rincón incomparable...tranquilo, silencioso, con esas vistas al mar que te bajan las pulsaciones nada más abrir la ventana...un pequeño paraíso para quien busque desconectar, respirar calma y sentir que el tiempo va más despacio. Al abandonar el apartamento tengo sensación de haber encontrado un lugar especial, de esos que se recuerdan cuando uno necesita paz.